Hola soy Cynthia

Durante casi 37 años estuve en mi zona de confort.  Me encuentro en recuperación en este momento.  Desde noviembre de 2017 tome la decisión de comenzar a hacer cosas que me sacaran de lo habitual, que me llevaran por mundos que no conocida.

Durante toda mi vida estuve haciendo lo que los demás esperaban de mi.  Seguir las reglas de pequeña, ser una adolescente “normal” de acuerdo a lo que pensaban mi padres, estudiar una carrera que sí diera dinero porque la actuación y las artes no lo daba.

Conseguir un trabajo en donde me dijeran que hacer, hacia donde crecer, cual es mi talento, si tenia o no futuro.  

Sin embargo, durante los últimos 5 años de mi encierro en la zona de confort tuve dudas si era lo que quería hacer el resto de mi vida, tuve dudas si esa es la única vida que iba a tener.  Tuve dudas de lo que socialmente se esperaba de mi, porque honestamente no estaba llenando las expectativas de otros.

En este momento de mi vida las expectativas eran que tuviera un trabajo estable y fuera feliz, estuviese formando una familia que no fuera de gatos, que dijera sí a las oportunidades que me generaran más dinero y que fuese feliz con lo que fuera que llegara a mi vida.  Se esperaba que me conformara con lo que tenia y aspirara solo a un poco más.

La creencia de que soy más que mi trabajo, que soy alguien que puede decidir el futuro que quiere tener comenzó a cobrar más fuerza en mi y me llevo a cuestionar si la “guía de como debe ser la vida” realmente era algo que estaba escrito en piedra.  Que las organizaciones dicen donde nos quieren, pero que nosotras somos las que debemos de decidir hacia donde queremos ir.

Me llevo tiempo y me costo mi salud mental el entender este.  Entender que a pesar de que todo parecía estar bien y que tenia todo lo que debería tener, aún eso no era suficiente para mi, porque no estaba sirviendo a mi propósito más alto, no estaba dejando ningún legado o ayudando como mis talentos realmente están para ayudar.

Salir de ese mundo fue el comienzo de mi recuperación.  Fue el momento en que me reconecte con mis sueños y potencial.  Fue el comienzo de un camino aterrador pero lleno de satisfacciones.

Ese fue el momento en el que me di cuenta de que lo que realmente quería es poder estar más cerca de las personas, mucho más de lo que las empresas me lo permitían, que mi don de escuchar y ayudar a otros a resolver sus problemas realmente es importante.  Me di cuenta de lo aterrada que estaba de salir del mundo corporativo y de lo feliz que soy haciendo lo que realmente quiero.

Lo confieso, aún hoy tengo miedo.  Aún hoy me doy cuenta de que sigo en mi zona de confort en muchos aspectos.  Sin embargo, a pesar de ello sigo, esta vez tomando la decisión consciente de hacer cosas que me saquen de mi zona de confort, dispuesta a aprender y ver posibilidades donde otros ven fracasos.

Hoy a pesar del miedo, sigo dispuesta a tomar riesgos e ir por la vida que quiero y que merezco.  A no dejar que otros me digan que se supone que debo hacer, cuando desde mi SER actual puedo HACER, puedo ayudar a cambiar historias de tristeza y oscuridad a luz y paz.

Tú, ¿Sigues en tu zona de confort?  Si aún estas allí, te invito a que te sumes conmigo y comencemos  hacer cosas que nos saquen de esa zona tan “segura” que no nos deja apreciar el potencial real que tenemos en  la vida.

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