El reto de buscar trabajo

Son las 4:45 de la tarde y te llaman a la oficina de Recursos Humanos, allí están sentadas a dos personas tu jefe inmediato y alguien de recursos humanos.  Tus instintos se afinan, pasa algo.  Escuchas palabras, pero no comprendes que dicen, y de repente te presentan una nota ofreciéndote una salida de la empresa.  No sabes cómo reaccionar.  Cuando tomas consciencia estas fuera de la organización junto a una caja con tus pertenencias, perdida y sin rumbo.  Sin saber que vas a hacer, sintiendo miedo y vergüenza por haber perdido tu empleo.

Este es solo un escenario de los muchos que vivimos cuando quedamos sin trabajo.  Este puede ser uno de los “mejores” y bien entre comillas, porque la situación de fondo no cambia.  Perdimos una parte de nosotras, y si somos de las que dan alma, vida y corazón, esto significa perder nuestra identidad.  Porque nos vamos definiendo por lo que hacemos y no lo que somos.

Salir de una empresa no es un paso fácil y hay muchas cosas a las que nos tenemos que enfrentar.

 

Primero, El duelo.

Sí, esto es una perdida y entramos en un proceso de duelo en donde experimentamos un abanico de emociones.  No solo nosotras, sino también nuestro círculo más cercano entra en duelo, y este es un momento delicado, en donde hay que tomar fuerza y realmente sentarse a trabajar en nosotras mismas.  Es un momento de crecimiento, de repasar a consciencia mis fortalezas y también que puedo mejorar.  De saber con qué de lo que me dicen me quedo y con que no.  De buscar ayuda para poder comenzar un proceso de búsqueda de empleo lo más limpia, emocionalmente, posible.

 

Segundo, ¿Cuál es el mejor momento para comenzar a buscar trabajo?

Lo ideal es comenzar a buscar empleo a los pocos días de haber salido.  Porque así nos aseguramos de tener nuestras emociones bajo control.  Otro aspecto importante es que hayas podido vivir bien tu duelo.  Que tomes consciencia sobre como responderías preguntas sobre la organización de la que saliste.  ¿Son respuestas cargadas de emociones negativas o demasiado neutras?

Indistintamente de la forma en la que hayamos salido de una empresa, es importante que hablemos de ella con respeto.  Porque de lo bueno y no tan bueno que vivimos aprendimos un montón.  Si tuviste un mal jefe, aprendiste el estilo de liderazgo que quieres evitar y como reconocerlo, y si tenías un mal ambiente, aprendiste a manejarte bajo estrés, a lidiar con personas difíciles y hasta que tipo de ambiente evita que resalte todo tu potencial.  De todas las experiencias aprendemos.

 

Tercero, Proceso de buscar trabajo.

Cuando ya comenzamos a aplicar y a pasar por entrevistas comienza una nueva historia.  La presión por salir victoriosas en esas entrevistas.  “¿Te llamaron?”, “¿No te llamaron?”, “¿Por qué no te llamaron?”  Estas son algunas de las frases que más nos repiten.  Y que a veces nos estresan.  Porque sabemos que está la presión por llegar a un resultado que en parte depende de nosotras y otra parte de lo que esté buscando la organización.

Una recomendación, es reflexionar después de cada entrevista.  Repasar nuestras respuestas sin juzgarnos, aprender a distinguir si es una respuesta cargada de emoción o si yo misma no estaba muy segura cuando respondía.  Cuáles preguntas me retaron y como las respondería diferente.  Así puedes prepararte mejor para la siguiente entrevista.

 

Cuarto, La espera.

Hemos participado en un millón de entrevistas y aún no nos llaman.  No entendemos que pasa.  Por eso es importante que vivas un proceso de entrevista de crecimiento continuo, aprendiendo de ti en cada paso.  Porque van a haber empresas que te van a decir que No y otras de las que ni siquiera vas a escuchar, y en lugar de culparte o culparlos a ellos, es mejor ver que estamos aprendiendo.

La verdad es que buscar trabajo es un trabajo duro, que pocos entienden cuando no están en ese mismo momento. El ritmo de búsqueda para cada persona es diferente.

La forma en que cada persona se aproxima a una entrevista es diferente.

 

Es vital que aprendas si estas asistiendo a entrevistas ansiosa o enfocada en dar lo mejor de ti y aprender, disfrutar el momento a pesar de todos los problemas que el desempleo trae a nuestra vida.  Aquí es donde radica una gran diferencia.  Nuestra actitud es la base de nuestro éxito.

 

¿Cuál ha sido tu reto?

Comentarios (1)

Muchas gracias por las recomendaciones, la verdad me sentí identificada y más con la parte de “la espera ” porque cuando estas sin trabajo y te llaman a entrevistas te vuelves ansiosa y quieres que todo sea rápido y muchas veces por ser insistente pierdes la oportunidad de entrar a una organización. Saludos

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